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NIÑOS EN LA ERA DIGITAL

En los últimos veinte años, los niños han sido invadidos por un número en aumento de pantallas y dispositivos que han cambiado totalmente su vida diaria, la manera en que usan su tiempo, el tipo de juegos y hasta las relaciones con sus familias y otros niños. Es complicado pensar en un modo de vida actual sin ellos.
Los teléfonos móviles, los ordenadores, las tabletas y los videojuegos forman parte de nuestra cotidianidad, y no es raro ver a niños muy pequeños en sus carritos pendientes de su tablet o de la película en el celular de sus papás.
Textos especializados de pediatras, maestros y psicólogos en revistas especializadas advierten que la televisión es un factor de riesgo para la seguridad psíquica de los niños. El tiempo dedicado a los dispositivos no solo afecta su desarrollo psicológico y su capacidad de aprendizaje, también está asociado a enfermedades, como obesidad infantil y diabetes tipo 2, se incrementa el riesgo de sufrir en la edad adulta enfermedades cardiovasculares, hipertensión e infartos.
Este es una nueva clase de sedentarismo, el tecnológico.

EFECTOS EN EL USO EXAGERADO DE PANTALLAS


 Pasividad. La utilización de estos aparatos fomenta la pasividad en los niños, reduce la actividad física e impide el desarrollo de la capacidad imaginativa de la infancia. También, quita tiempo para interactuar con otras personas, y en especial para algo tan importante como es el juego, esencial para el desarrollo de la inteligencia, el aprendizaje y las habilidades sociales.

 Hiperactividad.  El exceso de estimulación que el niño recibe a través de los programas, al no encontrar una salida a través del ejercicio físico, contribuye a aumentar los problemas de nerviosismo y necesidad de movimiento.

 Problemas de sueño. Provoca problemas durante la noche, como pesadillas y despertares nocturnos, especialmente cuando la televisión y las consolas están en la habitación de los niños.

 Lenguaje y lectura. Los dispositivos compiten con la conversación y la lectura, esto dificulta la adquisición del lenguaje y la comprensión de los textos, empeorando el rendimiento escolar a largo plazo. Esto es relevante cuando la televisión encendida preside las comidas familiares, sustituyendo la conversación y la interacción con la familia.

 Agresividad. La violencia y agresividad de muchos programas de televisión y juegos de consolas se asocian a comportamientos antisociales y agresivos.
Todo esto es más grave en el caso de niños muy pequeños, ya que en los primeros años, el pensamiento de los niños es simbólico y no distinguen claramente la realidad de la ficción, y pueden creer que las imágenes que están viendo en la pantalla son reales y vivir con verdadera angustia situaciones aparentemente normales.
Según expertos en la materia, estamos ante medios que, si bien son entretenidos, no mejoran en absoluto el aprendizaje ni las capacidades de desarrollo de bebés y niños, coartan su imaginación, su capacidad de juego, además de limitar su tiempo libre.
Es importante reflexionar al respecto para tomar decisiones prudentes y sensatas. Estas decisiones pueden ser retrasar la edad de inicio, limitar los tiempos de pantalla, no encender el televisor a las horas de las comidas, sacarlo de la cocina, donde a menudo comen los bebés y niños pequeños, declarar los dormitorios infantiles libres de pantallas y dar ejemplo a nuestros hijos cuando estamos con ellos, “desenganchándonos” de nuestros variados dispositivos, mirándolos y hablando con ellos.
Se aconseja a los padres que los niños no tengan ordenador, televisión, consolas u otros dispositivos en su habitación.

Especialistas británicos aconsejan los siguientes tiempos máximos de pantalla diarios:
 De 0 a 3 años: 0 horas, nada
 De 3 a 7 años: Media hora
 De 7 a 12 años: Una hora
 De 12 a 15 años: Hora y media
 Más de 15 años: Dos horas


Fuente: SaberVivirTV.com

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