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Evitar las lágrimas no te hace más fuerte y puede enfermarte

La mujer fuerte a la que no le pasa nada. La chica que se ha negado a llorar por el desamor, la pérdida de un familiar y de un par de trabajos. La mujer fuerte que vivió con dolores en el pecho por muchos años. Debes saber que evitar las lágrimas puede empeorarlo todo. Nos gustaría que la próxima vez que tengas muchas ganas de llorar, recuerdes esta pequeño aprendizaje.

La niña “fuerte”
Cada vez que expresas tristeza o descontento con un par de lágrimas, puede verse mal o señal de debilidad. Las lágrimas no son del todo admisibles. Triste, pero cierto: crecer con la idea de que llorar es malo; una emoción que no valía la pena expresar. Lamentablemente puede llegar el momento en que ya nada te hace llorar.

Insensible
Conforme vas creciendo te va pareciendo normal. Poco a poco dejas de demostrarle a las personas cuando te sentías herida y, peor aún es que tratas de evitar las lágrimas incluso estando sola. Los dolores de pecho empiezan a ser frecuentes en tu día a día. Sin embargo, conforme vas madurando y sin darte cuenta de lo que hacías de reprimír cada sentimiento que tenias. El enojo y tristeza eran enemigos comunes.

Pésima inteligencia emocional
Si eres de las chicas que acostumbra aguantarse las emociones, seguro has sentido esa presión en el pecho. Esa que casi no te deja respirar y se siente como una roca. Tus ojos se enrojecen pero no tienes forma de llorar. Se torna algo normal sentir estos dolores de pecho cuando algo te pasa. Esta costumbre de evitar las lágrimas cada vez que sucedía algo se convirtió en una costumbre que ya haces sin pensar.

Hasta que un día
Puedes comenzar a sufrir lapsos intensos de ansiedad. Parece que todo a tu alrededor conspira contra ti para hacerte daño. Puedes comenzar a consumir ansiolíticos porque era la única forma en la que podía vivir tranquila. Puedes buscar ayuda profesional; mediante la terapia, puedes lograr entender mejor y a comenzar a sacar todos los sentimentos que tienes adentro….

Cambiar el chip
A lo que vamos con toda esta charla es que a veces nuestras mamás nos enseñan que debemos ser fuertes. Sin embargo, en el camino comenzamos a adoptar una serie de malos patrones aprendidos que tenemos que corregir. Tener que luchar contra la forma que nos han educado por un tiempo, el que se debe evitar la lágrimas. Llorar no era admisible. Cambiar estos patrones aprendidos no es nada sencillo. Si te has atrevido a cambiar de mentalidad acerca de lo que sea sabrás qué tanto esfuerzo requieres para lograrlo. Pero con ayuda podemos aprender a exteriorizar nuestros sentimientos.

El alivio
Es cierto: llorar no es de lo más atractivo. Sin embargo, si no nos atrevemos a expresar correctamente lo que sentimos, no aprenderemos a controlar nuestras emociones. Peor aún, no podremos evitar que estas se vuelvan en contra nuestra. Podemos pasar muchos años de nuestra vida en la oscuridad, con dolores de pecho y ciclos sin cerrar. Todas esas emociones que tienes dentro son válidas y sirven para crecer y adaptarse a nuevas situaciones. Por lo tanto, reprimirlas no va a hacer más que enfermarte.

Vivir con depresión y ansiedad es algo que no es bueno. Es solitario, doloroso y te lleva a muy malos pasos. Llora, exprésate y aprende a ser más inteligente emocionalmente.

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