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¡COMERSE LAS UÑAS, UNO DE ESOS HÁBITOS QUE NECESITAS DEJAR!

No solo es un problema estético, de este hábito pueden derivarse en inconvenientes de salud muy complicados.
Una de las características más complejas es que lo hacemos de forma inconsciente mientras vemos televisión en el transporte público o haciendo alguna fila.
Este comportamiento se atribuye a la ansiedad, angustia y estrés; se piensa que la mente encuentra una vía d escape a los sentimientos negativos.
¿Qué podemos hacer para dejar esta manía de lado?
Actualmente, puedes encontrar esmaltes con sabor amargo, o págate una multa colocando unas monedas en una alcancía cada vez que seas consciente que te estas comiendo las uñas. También puede ayudarnos, reconocer los problemas que conlleva continuar con este hábito.

¿Qué pasa con nuestra uñas cuando las comemos?

Tenemos efectos físicos y emocionales:

 Falta de crecimiento y fragilidad: cuando las mordemos hasta el límite, tardan mucho en volver a crecer y, cuando lo hace, generalmente salen deformes.
Esto provoca que los dedos no se vean bien y afecten la apariencia de las manos.

 Dolor: Cuando queremos manipular cualquier objeto, el dolor puede llegar a ser muy intenso.

 Virus y bacterias: Las uñas son el ambiente «ideal» para que proliferen, ya que, los dedos manipulan constantemente objetos y superficies que pueden estar contaminados o sucios.
Cuando nos llevamos los dedos a la boca, automáticamente pasan a las mucosas y, de allí, directo al interior de nuestro organismo donde podemos ser muy vulnerables.

 Dañamos nuestros dientes: Se aumenta el desgaste en sus bordes y se vuelven más sensibles debido a la pérdida del esmalte que los recubre.
También, podemos provocar mal oclusión dental (mal alineamiento), problemas para masticar o dormir.

 Cuando nos comemos las uñas, solemos esconder nuestras manos. A nadie le gusta que le vean las uñas mordidas o partidas, así que nos avergonzamos y llega la baja autoestima, frustración y tristeza.

 Dolores articulares: Este hábito causa dolores cervicales y en la mandíbula, debido al esfuerzo que deben hacer los músculos para quitar los fragmentos de uña.

 Los hongos también pueden ser frecuentes cuando la carne de los dedos está «al aire libre» y sin la protección de la uña.

Fuente: https://mejorconsalud.com

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